Rosquillas de Anís de Zaragoza

Algo de historia de las Rosquillas de Anís de Zaragona

Según muchos escritores, este dulce tradicional Español y más en concreto de la Provincia de Zaragoza, lo trajeron a nuestro país los Árabes en el siglo X, en la época en la que los mismos se asentaron en la Península, que en su momento tenían forma más bien de un buñuelo.

Ya antes de que llegaran a España, los árabes llevaban siglos preparándolos en sus países, donde su preparación consistía en freír una masa elaborada con trigo y cubrirlas con miel o salsas saladas.

Con el paso del tiempo, tanto la receta tradicional como la forma de estos dulces, fueron mejorando. Por una parte, vieron que la masa no se freía bien por el centro, por lo que decidieron hacerle un agujero.

Por otra parte, la elaboración contó, con el tiempo, con un ingrediente más: el huevo, que hacía que las rosquillas ganasen en firmeza y sabor.

rosquillas de anís de zaragoza
Rosquillas de Anís de Zaragoza

Ingredientes para 15 -20 rosquillas

40 ml de anís.

40 ml de leche.

20 ml de aceite de oliva virgen extra.

40 gr de azúcar para la mezcla.

Medio sobre de levadura.

1 huevo.

300 gr de harina de trigo.

Aceite de girasol para freír.

Azúcar para espolvorear.

Preparación

Pondremos el huevo en un bol, añadiremos el azúcar y batiremos bien, hasta que veamos que el azúcar y el huevo quedan bien integrados y que no notamos el azúcar con la espumadera.

Añadiremos el resto de los ingredientes, excepto la harina y volveremos a remover bien, hasta que quede todo bien mezclado.

Añadiremos la harina poco a poco bien tamizada para que no queden grumos, e iremos removiendo con una espumadera para que se mezcle bien todo.

Cuando volviendo a añadir harina para la mezcla, veamos que nos empieza a costar remover con la espumadera, empezaremos a utilizar una cuchara para seguir removiendo y seguir añadiendo harina.

Seguiremos añadiendo harina hasta que nos quede una masa compacta.

Cuando no podamos seguir amasando con la cuchara porque la masa sea demasiado compacta, esparciremos harina sobre la mesa de trabajo y pondremos la masa sobre la harina.

Esparciremos un poco de harina encima de la masa y trabajaremos con las manos hasta que nos quede una masa que podamos trabajar con las manos sin que se nos peque a las manos.

Una vez que tengamos la masa preparada, haremos una bola con ella, la pondremos en un bol tapada con film transparente y la dejaremos en el frigorífico durante 1 hora.

Pasada la hora, pondremos a fuego medio – bajo, una sartén con abundante aceite, iremos cogiendo porciones de masa y haciendo tiras redondas con las mismas. Uniremos las dos puntas de cada tira para formar las rosquillas y las freiremos en el aceite caliente.

Cuando veamos que las rosquillas están doradas, las sacaremos de la sartén, y al momento, espolvorearemos azúcar encima de las mismas.

No podemos esperar a que se seque el aceite que queda en las rosquillas, pues si se seca, el azúcar no quedará pegado a las rosquillas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *