Frangollo de Lanzarote

Algo de historia del Frangollo de Lanzarote

El Frangollo es un postre muy tradicional en las Islas Canarias, y más en concreto en la Isla de Lanzarote que, aunque tiene un sabor de lo más delicioso, es bastante desconocido entre la juventud.

Su nombre sale de la palabra Frangere, que significa romper. Está elaborado con leche, harina de maíz, azúcar, limón, almendras, pasas y canela.

La palabra frangollo se refiere a una mezcla de granos triturados, y fue importado al archipiélago por los emigrantes que regresaron de América a mediados del siglo XIX, aunque ya existían referencias del vocablo en el siglo XVII.

Hoy en día suele prepararse tan solo en algunas fiestas y romerías, además de en algunos guachinches de las zonas rurales.

Existen diferentes variedades, dependiendo de las islas y de los hogares, en las que la leche es sustituida por agua, se añade matalahúva, no se usan huevos o se juega con los distintos ingredientes.

Es un postre muy sencillo de elaborar, de origen humilde pero muy nutritivo y sabroso. No se le suele echar una excesiva cantidad de azúcar, por lo que no suele resultar muy dulce. Para compensar se le suele añadir miel de palma.

frangollo de lanzarote
Frangollo de Lanzarote

Ingredientes para 8 raciones

1,5 l de leche.

250 gr de harina.

3 yemas de huevo.

100 gr de azúcar.

50 gr de pasas.

50 gr de almendras tostadas.

1 cucharada de mantequilla.

La piel de 1 limón.

1 palito de canela.

1 cucharadita de matalahúva o anís.

Miel (opcional).

Preparación

Poner en un cazo la leche y la piel de limón y calentar.

Cuando hierva, quitar el limón. Bajar el fuego y añadir la harina poco a poco. Remover para que no se formen grumos y se vaya disolviendo.

Cuando espese, añadir el azúcar, las yemas batidas, los granos de matalahúva, la mantequilla, las almendras, las pasas y la canela.

Remover todo bien hasta que se integren los ingredientes.

Cocinar hasta que la masa espese, sobre unos 10 minutos.

Verter la mezcla en una fuente grande o en cuencos individuales y dejar que enfríe. Se puede decorar con algunas almendras y pasas por encima.

Opcionalmente se puede servir con un chorrito de miel por encima.

Debe cocinarse siempre a fuego lento, para poderlo tomar frío o tibio.

Si se sirve en una fuente grande, puede cortarse en porciones porque queda un postre compacto.

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