Rosquillas de San Froilán

Algo de historia de las Rosquillas de San Froilán

Las Rosquillas de San Froilán, son unas rosquillas que pesan entre 20 y 30 gramos que son elaboradas a base de una masa de leche, sal, mantequilla, harina y huevos, dándole un poquito de sabor con ron y que finalmente se recubre de un glasé blanco de azúcar (azúcar glas, agua y limón).

Son un dulce típico de la gastronomía leonesa, cuyo consumo es, sobre todo, cuando se celebran las fiestas de San Froilán en La Virgen del Camino y en la ciudad de León, y sobre todo el 5 de octubre.

También se suelen elaborar de forma casera y tradicional en muchas partes de la Provincia.

La historia relaciona este típico postre leonés con el vecino Leonés Santiago Pérez, maestro confitero de las confiterías La Coyantina, actualmente desaparecidas.

Santiago Pérez hizo el servicio militar en la villa asturiana de Gijón, donde aprovechó este tiempo para aprender la profesión en el obrador de un confitero alemán.

Después del servicio militar, el confitero leonés paso varios años en Alemania, siempre aprendiendo.

Allá por los años 1980 introdujo estas rosquillas en la gastronomía leonesa, aunque bien es verdad qué no obteniendo éxito, por lo que dejó de ofrecerlas en sus confiterías.

Han sobrevivido en la gastronomía leonesa gracias a los recetarios de la escuela que el confitero creó, hoy bajo la dirección de su hijo.

A finales de los años 1990, Luis César García González, maestro confitero de la Confitería Asturias, recuperó la receta y la introdujo en su confitería, cosechando un importante éxito.

Desde entonces, son muchos los reposteros que se han unido para relacionarlas con las fiestas en torno a San Froilán, convirtiéndose en un postre muy apreciado por los leoneses.

rosquillas de san froilan
Rosquillas de San Froilán

Ingredientes

140 gr de harina.

75 gr de mantequilla.

270 ml de leche entera.

1 cucharadita de sal.

1 chorro de licor (ron o agua de azahar).

3 huevos.

Aceite de girasol para freír.

Para la cobertura un glaseado que hacemos con

35 ml agua.

120 gr de azúcar glas.

Papeles de magdalena para ayudar a freírlas.

Preparación

En una cazuela pondremos la mantequilla, sal, leche y licor, y pondremos a fuego medio.

Iremos removiendo hasta que hierva, en cuyo momento añadiremos la harina y seguiremos removiendo hasta que quede todo bien integrado en forma de una pasta que se despegue sola de las paredes.

Apagaremos el fuego y dejaremos enfriar 15 minutos.

Añadiremos un huevo y removeremos bien hasta que la mezcla vuelva a quedar bien integrada.

Añadiremos otro huevo y repetiremos la misma operación, así con los 3 huevos.

Pondremos la pasta en una manga pastelera con una boquilla rizada.

Formaremos un aro de masa en la base un papel de magdalena con una manga pastelera, y repetiremos en tantos papeles de magdalenas como necesitemos para acabar la masa.

Pondremos abundante aceite de girasol en una sartén y lo pondremos al fuego medio.

Cuando el aceite este caliente, pondremos una rosquilla boca abajo, es decir, el culo del papel de la magdalena hacia arriba.

Notaremos que las rosquillas se van dorando porque el papel se ira despegando.

Si vemos que el papel no se despega, tendremos que ir revisándolas nosotros, y cuando veamos una cara dorada, retirar el papel y darles la vuelta para que se dore la otra cara.

Una vez queden las dos caras doradas, las retiraremos de la sartén y las dejaremos reposar en un plato con papel de cocina absorbente para que les quite el excedente de aceite que pudiesen tener.

Para la cobertura mezclaremos el agua con el azúcar y batiremos bien hasta que se forme una crema, luego pintaremos cada una de las rosquillas con esa crema con ayuda de un pincel de cocina.

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