Sopa de Trucha Leonesa

Algo de historia de la Sopa de Trucha Leonesa

Antiguamente, el bacalao en salazón era una forma de disfrutar del pescado en la zona interior de Castilla y León. Aunque en aquella época, Cantabria, que tenía salida al mar, formaba parte de Castilla la Vieja, las posibilidades de comer pescado fresco estaban bastante limitadas.

Para tomar pescado fresco había que acudir a los ríos y a las variedades de pescado fluvial, donde la trucha era una de las grandes opciones.

En los valles de León, se hicieron famosas varias recetas de platos cuya base principal era la trucha que habitaba en los ríos como el Órbigo, Esla, Porma, Bernesga….

En 1524 existe un documento manuscrito en Astorga, del humanista Juan de Bergara, en el que se hacen referencias a la pesca de este noble y luchador pez en los ríos leones.

Parece ser que la tradición se remonta a tiempos anteriores, al paso de los peregrinos durante la edad media que recorrían el Camino de Santiago y tenían que pasar por todos estos ríos en localidades como Hospital y Puente del Órbigo, donde se hicieron famosas estas elaboraciones culinarias y que incluso actualmente se sigue pescando con mosca (aunque de forma controlada) a la trucha salvaje.

sopa de trucha leonesa
Sopa de Trucha Leonesa

Ingredientes

2 truchas frescas de tamaño medio.

1/2 cebolla grande o una pequeña.

1/4 de berza (opcional)

2 ó 3 dientes de ajo.

2 hojas de laurel.

Pan duro.

Agua o caldo.

Pimentón dulce y picante, al gusto.

Aceite de oliva virgen extra o manteca de cerdo.

Una pizca de sal marina.

Preparación

Cortaremos unos dientes de ajo y los machacaremos en un mortero, junto con una pizca de sal, aceite y un poquito de pimentón de la vera, hasta que queden lo más pastosos posible.

A continuación, picaremos el trozo de berza, la media cebolla y las hojas laurel y lo sofreiremos en una olla grande.

Cuando el sofrito empiece a estar pochado, podremos añadir las truchas a la olla.

Sin que la trucha se queme, iremos añadiendo agua o caldo de verdura y el preparado que hemos hecho en el mortero.

Lo pondremos todo a cocer durante unos 10 minutos, para que empiecen a fusionar los sabores y se cueza la trucha, que irá haciendo que se desprenda la carne de la piel y de las espinas.

Mientras se cuece la trucha junto con el majado, cortaremos el pan en rebanadas finas que se desmigan solas como si fuera una sopa de ajo. Aunque también se puede cortar en rodajas gruesas.

Dejaremos cocer el conjunto durante 15 minutos más.

Si vemos que se queda corto de caldo o de pimentón, añadiremos un poco más.

Lo ideal de esta sopa de trucha al estilo leonés sería hacerla en una cazuela de barro y puesta en el fuego.

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