Caparrones Coloraos con sus Sacramentos

Algo de historia de los Caparrones Coloraos con sus Sacramentos

Los Caparrones Coloraos con sus Sacramentos, son una de las recetas de cuchara más tradicionales de la provincia de la Rioja.

Los Caparrones son una legumbres pequeñas y rojas con pintas blancas autóctonas y únicas en La Rioja.

En esta receta, los caparrones están acompañados de una mezcla de carnes que se conoce popularmente con el nombre de sacramento, mezcla que esta compuesta por costillas de cerdo, chorizos, morcillas, oreja, panceta y manitas de cerdo.

caparrones coloraos con sus sacramentos
Caparrones Coloraos con sus Sacramentos

Ingredientes para 6 personas

400 gr de alubias caparrones.

1 morcilla asturiana.

2 chorizos frescos.

200 gr de panceta.

1 manita de cerdo.

1 oreja de cerdo.

1 cucharada de pimentón dulce.

1 cabeza de ajos.

2 hojas de laurel.

2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

300 gr de costilla de cerdo en trozos.

Sal al gusto.

1 cebolla.

Preparación

La noche anterior a la preparación, dejaremos los caparrones toda la noche en remojo en un recipiente grande con abundante agua.

A la mañana siguiente, los pondremos al fuego con la cebolla, la cabeza de ajos y el laurel, llevándolo a ebullición.

Cortaremos 3 veces el hervor añadiendo agua fría, y dejaremos cociendo al mínimo durante 1 hora aproximadamente.

A los 45 minutos los probaremos para estar seguros de que quedan en su punto.

En otra cazuela diferente, coceremos los sacramentos, dejando las morcillas para el último momento.

Cuando los caparrones estén listos, les añadiremos el agua de cocer los sacramentos y un majado que previamente habremos preparado con 2 dientes de ajo, el aceite y el pimentón.

Mezclaremos el contenido de las 2 cacerolas y herviremos una vez más el conjunto, rectificando de sal en caso de ser necesario.

Si el caldo no nos queda lo suficientemente espeso, podemos triturar unas alubias con un poco de caldo y reintegrarlo.

Los caparrones se suelen servir solos, dejando los sacramentos al lado para que cada uno se sirva al gusto, aunque también podemos servir las raciones con los sacramentes dentro.

Si deseamos que los sabores queden más asentados, los podremos comer de un día para otro.

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